Ansiada y esperada por muchos, adoradas por algunos (entre los que me encuentro) odiada por otros, aunque quizás sea por su comparación con la saga de Alien, con la que comparte cosas pero había que ir a verla sin pensar en que era una precuela de tan gloriosa saga. Pero creo que Ridley Scott supo hacer una buena película, aunque abriendo a unas secuelas que creo que ya estaban confirmadas con Noomi Rapace y Micahel Fassbender repitiendo papeles.
En esta película se nos plantea el origen de los seres humanos, a partir de una raza de seres extraterrestres, que a partir de su ADN, con el sacrificio de un humanoide, servirá como punto de partida de la aparición vida en la Tierra.
Ya en un futuro no tan lejano, allá por el 2089, dos arqueólogos, con sus estudios de las pinturas rupestres en diferentes culturas, observarán un mismo patrón, que coincide con un mapa estelar que nos indica la dirección de los Ingenieros, tomándolo como una invitación a visitarlos y conocer sus secretos. Para ello se embarcan en una aventura espacial que les llevará a visitar, dentro de la nave Prometheus a la luna LV-223 (no confundir con el asteroide LV-426 aquel donde nuestra querida Ripley los encuentros con nuestro terrorífico amigo alienígena que tantos sustos nos dio).
En este planeta se descubrirá cual era la intención de los creadores, se nos revelará el misterio Space Jockey y cual era la verdadera misión de la expedición hacia nuestro futuro, o mejor dicho nuestro pasado.
El error que tiene la mayoría de la gente es querer compararla con la saga Alien, ya que aunque orientado en el mismo universo, no suceden en el mismo planeta, no da la sensación de tanto agobio como la nave Nostromo, las instalaciones de la colonia que se instala en LV-426, la prisión en un planeta aislado y sus corredores o la nave que vuelve a la Tierra, con un cargamento especial, ya que es más un espectáculo de ciencia ficción que de terror, aunque haya muchas dosis de él.
El error que tiene la mayoría de la gente es querer compararla con la saga Alien, ya que aunque orientado en el mismo universo, no suceden en el mismo planeta, no da la sensación de tanto agobio como la nave Nostromo, las instalaciones de la colonia que se instala en LV-426, la prisión en un planeta aislado y sus corredores o la nave que vuelve a la Tierra, con un cargamento especial, ya que es más un espectáculo de ciencia ficción que de terror, aunque haya muchas dosis de él.

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Este es el punto de partida de la trama. La película es de lo más entrañable en cuanto a sus efectos especiales de corchopan, la dosis obligada de mamellas al viento propias de la época y diálogos y escenas de lo más surrealista... un buen ejemplo es esa en la que lógicamente los protagonistas una vez que se enteran que vienen los templarios recién saliditos de sus tumbas para no dejar títere con cabeza en el pueblo, pues se ponen a fumar un cigarro tranquilamente en el balcón, claro que sí, cuando vengan los no muertos Georgie Dann.
Sólo puedo decir, que nos encantan este tipo de encuentros y animamos a El Buque Maldito ha que nos deleite con más míticas sesiones. ¡Más cine por favor!













