
Me encantó esta película porque confronta muy bien el mundo virtual de Oz, lleno de avatares, autopistas y luchas de videojuego con un estilo muy inspirado en el arte y los diseños del japonés Takashi Murakami, y el mundo tradicional japonés, retratado a través de una familia que se reúne para celebrar el cumpleaños de la abuela. Hay varios guiños al cine clásico japonés, especialmente a Kurosawa y a Ozu, y toda la película está imbuida de ese costumbrismo al que Hayao Miyazaki nos tiene tan acostumbrados.
En fin, una muy buena película, algo inocente en su argumento, pero muy divertida y agradecida de ver. De lo mejorcito en anime japonés que he visto últimamente.

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