

Posteriormente saldría en series como los Inmortales (otra nueva forma de destruir lo bueno de la película original) o Extrême Limite, pero no fue hasta que llegó Luc Besson y escribió Taxi (no la burda imitación americana) que se dió a conocer al mundo entero con su interpretación de la joven Lilly y repitiendo papel en las dos secuelas que tanto nos han hecho reir (por lo menos a mí). A partir de entonces se le empezarón a dar papeles más importantes, hasta el punto de aparecer en la película de Tim Burton Big Fish, lo que supuso la entrada en la meca del cine, Hollywood.

Hasta que por fin llegó el momento de su gran transformación tanto interpretativa como física, para dar vida a la gran Edith Piaf en la película La Vie en Rose, que la llevaría a ganar el Oscar a la mejor actriz. Como se puede observar, Marion sufrió intensas horas de maquillaje para parecerse a la señorita Piaf. A partir de este momento, la empiezan a llover papeles de gran importancia y donde se verá su calidad como actriz, como se observa en Enemigos Públicos donde da réplica a un gran Jonnhy Depp o en el músical Nine donde nos demuestra que también sabe cantar. En el 2010, estrenó Origen un nuevo papel que le acerca al Olimpo cinematográfico y la llevará a rodar con Woody Allen una película ambientada en su ciudad natal Medianoche en París.
Espero seguir disfrutando durante mucho tiempo de esta gran actriz, heredera de tantas grandes actrices como Brigitte Bardot, Juliette Binoche, Catherine Deneuve que nos ha dando nuestro país vecino, y que, gracias a la propia Marion Cotillard y Audrey Tautou entre otras, mantendrán vivo esa gran cantera de actrices francesas.
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